| | Niccoló Paganini nació el 27 de Octubre de 1782 en Génova, Italia, y vivió una niñez llena de restricciones, siendo explotado por unos padres ambiciosos de una vida opulenta que, por sus medios, no podían lograr.
Tras conocer el legendario éxito del geniecillo de Salzburgo -Wolfgang Amadeus Mozart- se empeñaron, principalmente su padre, en convertirlo en un niño prodigio. Sin embargo, desde muy chico se le impuso tocar la guitarra árabe, prácticamente, la guitarra acústica de nuestros días que se desarrolló en España. Pero el verdadero prodigio de Niccoló Paganini fue el violín, instrumento que empezó a interpretar al final de su niñez: un profundo estudio de las cuerdas y al arco que le conformó una leyenda negra de un virtuosismo irrepetible hasta nuestros días.
La habilidad de Paganini era extraordinariamente innovadora en su tiempo y, de hecho, se considera un parteaguas en la evolución de la interpretación del violín.
Pero, en realidad, la técnica interpretativa de Paganini es una trascripción de las técnicas aprendidas cuando, de niño, tocaba guitarra con un toque muy personal de brincar rápida y pulcramente entre notas graves a notas de agudísimas tonalidades, técnica conocida como stacatto. |
Niccoló Paganini fué un fenómeno genovés en cuanto empezó a tocar con el violín y su padre lo explotó al máximo, viviendo condiciones semejantes al de un esclavo de la época, castigándole con sus raciones alimentarias y una dosis de golpes que afectarían su salud física el resto de su vida.
Fué la propia madre del pequeño Niccoló quien inició el mito del aúrea diabólica que permitía a Paganini tocar tan vertiginosamente el violín, algo único y jamás escuchado en la historia de instrumento musical alguno.
El mito contado por la madre era que tuvo un sueño poco antes del nacimiento de Niccoló, en donde el virtuoso violinista
Giuseppe Tartini (Italia, 1692-1770) languidecía tocando su violín mientras el Diablo le enseñaba las últimas técnicas del violín -instrumento siempre asociado al demonio en aquellos tiempos- tal y como el mismo Tartini justificaba su virtuosismo en vida, pero con la diferencia de la madre de Paganini decía que el Diablo no era otro sino Niccoló y que por eso llamó así a su hijo en honor al diabólico maestro de Tartini.
Paganini no soportó mucho la explotación de sus padres y huyó de su casa apenas empezando su pubertad, sufriendo miserias, tocando en prostíbulos y jamás logrando quitarse la aúrea diabólica heredada de su madre.
Luego, Paganini se vió involucrado en un homicidio y fué encarcelado mientras se resolvía el caso. En las oscuras mazmorras italianas, con su violín desgastado y con las cuerdas rotas, excepto la cuerda de la nota de Sol, Niccoló inventó nuevas técnicas de interpretación; años después, de hecho, daría conciertos en los que rompía todas las cuerdas de su violín hasta quedarse con la de la nota de Sol, terminando sus interpretación virtuosa con el
Aria de la Suite Orquestal No.2 de
Johann Sebastian Bach, haciéndola tan famosa que actualmente se le conoce como
Aria en Sol.
Nuevamente, se le asoció un mito oscuro sobre la enseñanza de Satanás en sus mazmorras y que el propio Paganini mató a un infeliz en una iniciación de magia negra para aprender a tocar el violín y ser famoso.
Lo cierto es que Niccoló salió de la prisión exculpado del homicidio, pero con una pulmonía que lo iría matando lentamente.
En cuanto salió de prisión, Niccoló aprovechó su aúrea diabólica a su favor y la fama le llegó rápidamente:
Niccoló Paganini era ya una leyenda viviente en toda la península italiana y se embarcaría a una larguísima gira europea antes de llegar a Niza a pasar el resto de su días.
Su nómada vida musical empieza en 1797 al recorrer toda la península con la cual se hizo legendario y, tras una breve escala en 1805, el virtuoso violinista tuvo un tórrido romance que le dejó muchas ganancias financiera con una noble mujer florentina quien, al parecer, se trató de la archiduquesa
Maria Anna Elisa Bacciocchi.
De éste amorío,
Niccoló Paganini aprovechó su influencia para ser el Director Musical de Lucca, siendo en éste periodo cuando el violinistas compone varias obras para guitarra y violín sumamente románticas.
Sin embargo, la impaciencia y poca diplomacia del virtuoso violinista sólo lograron traerle demasiadas enemistades y, finalmente, tuvo que renunciar y salir a regañadiente de Italia en 1813.