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Saúl Hernández
Escrito por Agustigula   
Indice del artículo
Saúl Hernández
Pioneros de un rock genuinamente mexicano
Los caifanes del rock nacional
Cuando la célula del rock mexicano explota
El jaguar con alma caifán
Todas las páginas
Saúl Hernández Saúl Alfonso Hernández Estrada, mejor conocido en el rock hispanoparlante como Saúl Hernández, nació el 15 de Enero de 1964 en la Ciudad de México.

Saúl, junto con otros diletantes musicales, conformó a mediados de los '80s al grupo Caifanes y, junto con La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, inauguraron el genuino rock mexicano.

Tanto Caifanes como La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio fueron los últimos grandes pioneros hispanoamericanos que abrieron la brecha iniciada tanto en España como en Argentina a finales de los '70s del Siglo XX.

Ambos grupos fueron cantautores autodidactas y cantaron su propia versión del rock en español, pese a la miope y corrosiva crítica tanto adulta como juvenil demasiada acostumbrada de escuchar rock anlgosajón y reinterpretar éxitos comerciales europeos y estadounidenses.

Los Caifanes lidereados por Saúl Hernández se convirtieron en el primer grupo de rock genuinamente mexicano en tener éxito en su país natal y, en general, en tener éxito en Hispanoamérica.

Saúl Hernández nació en el seno de una familia marcada por la desunión y la indiferencia tras la muerte de su madre cuando él era muy pequeño. Al derivar en falta de interés por la escuela, Saúl descubrió su vocación por la música.

Las primeras experiencias de Saúl como compositor se dieron a temprana edad, ya que musicalizaba los cuentos que él mismo escribía y se apoyaba con una vieja guitarra que poseía sólo dos cuerdas.

La vieja guitarra delataba las carencias familiares pero, para el imaginativo Saúl, con dos cuerdas bien afinadas en el cuerpo del instrumento le fueron suficientes para disparar su talento creativo mientras el niño crecía en un México que, ha regañadientes, entraba a la vorágine de cambios sociales, políticos y económicos al que el mundo occidental se enfilaba en los '70s.

En el último lustro de los '70s, conformar un grupo de rock era una actividad -prácticamente- subversiva en un país que ejercía una política sumamente paternalista y, desde inicios de los '70s, había prohibido todo tipo de festivales musicales juveniles masivos desde el calumniado Festival de Avándaro (1971).
Las acciones gubernamentales de prohibir los conciertos no fueron tanto por el hecho mismo de que los jóvenes se reunieran masivamente a escuchar grupos de rock mexicanos que cantaban canciones de su propia autoría, fueron un buen pretexto para responder al shock cultural recibido en la conservadora sociedad mexicana de los '60s contra las ideas contra-revolucionarias en diversos campos del arte, la filosofía y la política que estaban motivando a la jóvenes generaciones a cuestionar seriamente las bases socio-políticas del país en el que vivían.

Las autoridades mexicanas de inicios de los '70s vieron en la música rock, más que una ruidosa moda, una fuente de subversión ideológica. Por ello, el rock nacional no sólo fue señalada como enemigo del Estado, sino que las casas discográficas en México negaron todo acceso al mercado a todo grupo de rock mexicano.

A finales de los '70s, el rock en México se restringió a una interpretación marginal en las periferias empobrecidas de las tres grandes ciudades de México que crecían aceleradamente: Guadalajara, Monterrey y el Distrito Federal, siendo la capital del país y su zona conurbada en el Estado de México la que guardó a los pocos cantautores de rock mexicano cantado, por primera vez, enteramente en español.
Las reuniones -casi secretas- las llamaron los adolescentes y jóvenes de aquellos años como toquines y era el único lugar en donde se podia escuchar música genuinamente creada por los olvidados y confundidos jóvenes que buscan sobrevivir en una ciudad que crecía desmesuradamente y no estaba ofreciendo oportunamente ni empleos ni un acceso a una vida más cómoda.

Sin embargo, grupos como El Haragán, Lira'N'Roll y, sobre todo, El Tri cantaban en español composiciones suyas bajo un esquema del rock-blues que recordaba demasiado al rock británico ejercido por The Rolling Stones en los '60s, y la fórmula musical sonaba demasiado reutilizada y anquilosada a medida que los '70s se terminaban.
Cantar rock en aquellos áños era subversivo, pero cantarlo en español aún era visto como algo de mal gusto y el rock interpretado por bandas musicales como la de El Tri fue catalogado como música para masas de marginados.

Bajo ése entorno, jóvenes como Saúl Hernández buscaron no sólo interpretar subversivamente el rock, sino interpretarlo y llevarlo a las zonas neurales de las grandes ciudades, con un estilo musical más incluyente de la realidad social y anhelos individuales de la juventud de aquellos días que, inesperadamente, se volvieron socio-políticamente turbios, tan turbios que sumergieron a México en un continuo ciclo de crisis económicas que cimbraron las bases sociales y políticas del país en los '80s.
Última actualización el Viernes, 22 de Enero de 2010 18:45