| | Juan Crisóstomo Arriaga nació el 27 de Enero de 1806 en en Bilbao, una de las tantas ciudades ya entonces olvidadas por un decadente Imperio Español que, desde el inicio del Siglo XIX, estaba lleno de revueltas civiles ibéricas y coloniales; además aquella España imperial ya era azorada por incursiones militares napoleónicas que pretendieron suplir la monarquía ibérica por la efímera corona franco-napoleónica.
Arriaga -como recientemente se le refiere en la fonotecas especializadas en revaluar la música perdida- es un caso extraordinario, casi surrealista, de un músico infravalorado en el mundo musical clásico y cuyas convergencias sonoras y biográficas con el Geniecillo de Salzburgo son increíblemente similares.
El asombro aumenta cuando se descubre que Arriaga y Wolfgang Amadeus Mozart no vivieron el mismo tiempo ni la misma cultura y, además, el compositor español desarrolló su prodigioso talento musical siendo un niño como Wolfgang, pero sin haber escuchado referencialmente obra alguna del ya entonces completamente olvidado Amadeus.
Juan Crisóstomo Arriaga inició su vida musical casi a la misma edad que a la que empezó W.A. Mozart y también murió muy joven, como Mozart, siendo igualmente enterrado en la pobreza total. |
La muerte prematura de
Juan Crisóstomo Arriaga -a unos cuantos días antes de cumplir los 20 años de edad- le impidió, potencialmente, componer muchas obras importantes, pero las partituras existentes no le demeritan el verdadero reconocimiento internacional que merece.
En una mezcla de premura y exigencias innecesarias, especialistas han recalcado que el talento de
Arriaga era tosco y que emulaba burdamente a
Mozart; sin embargo, si se revisa su biografía, se toma en cuenta sus profundos estudios musicales tanto en España como en Francia y se escucha sus obras sin prejuicios, se matiza el verdadero talento del compositor español, descubriendo el prodigio musical que realmente fue.
Actualmente,
Arriaga es considerado como uno de los compositores más destacados en la historia de la música española, independientemente de la inevitable simpatía romántica que despierta su temprana muerte.
La malograda biografía del compositor bilbaíno parece marcada por la fecha del nacimiento -
27 de Enero de 1806- justo 50 años después del día de nacimiento del prodigioso
Wolfgang Amadeus Mozart, aunque en los días en los que nació
Arriaga las obras de Amadeus ya habían sido completamente olvidadas.
La familia Arriaga era acomodada y acababa de llegar hasta la Villa procedente de Rigoitia; ésta familia tenía sus raíces más antiguas en Lezama (Álava).
Sus padres -que se habían casado bajo el permiso de la iglesia de Santa María de Gernika- habían tenido antes siete hijos, de los que ya habían muerto tres, y todavía tendrían una niña más, que también fallecería muy pronto.
La infancia de Arriaga responde al contexto de la burguesía emergente nacida enmedio de un imperio decadente: su padre, escribano y comerciante, con muchos contactos en Francia, le da una educación esmerada.
El niño
Arriaga recibió sus primeras lecciones de música muy pronto y enseguida asiste a las veladas culturales de la Villa.
Arriaga, pese a su corta edad, le gustaba mucho el dibujo y la poesía, expresión literaria que la memorizaba, la declamaba y hasta creaba sus propios versos.
Tanto en el dibujo como en la poesía, quedarían algunas pruebas que pareciera que el tiempo quiso borrar.
Pronto llega el momento en el que
Arriaga necesita salir de Bilbao para progresar en su conocimiento de la música.
Tuvo la oportunidad de elegir Madrid o Roma, pero finalmente se va a la capital francesa, París, una decisión que sin duda será muy importante para el devenir de su obra y, sin desearlo, definirá su ignomioso destino final.