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Django Reinhardt
Escrito por Agustigula   
Django Reinhardt Jean Baptiste "Django" Reinhardt, nació el 23 de Enero de 1910 en Liberchies, Bélgica, en el seno de una familia gitana y fue el primer músico de jazz europeo genuino de aceptación universal, uno de los más grandes hasta ahora.

Analfabeto, autodidacta, incapaz de escribir una sola nota o de leer una partitura, Django Reinhardt también fue un hombre con poca disciplina para el estudio, jugador empedernido y juerguista a más no poder.

Django Reinhardt, no obstante fue un músico extraordinario, lleno de inventiva y creatividad y supo adaptar la música que venía de Estados Unidos de América a sus habilidades con la guitarra, a pesar de que su mano izquierda le faltaban -prácticamente- dos dedos, lamentable percance ocurrido cuando, durmiendo, ocurrió un incendio casero que lo tuvo hospitalizado y tuvieron que amputarle las falanges superiores, además de tener varias quemaduras graves en algunas zonas de su cuerpo.

Django Reinhardt estuvo hospitalizado más de un año y ello lo acercó, inesperadamente, al jazz, pues uno de sus hermanos le llevó al hospital una guitarra para reanimarlo y, desde entonces, cambió su afición por el banjo de su infancia temprana por el nuevo instrumento que ya no lo dejó hasta el final de sus días, teniendo que inventar una nueva técnica de digitación acorde a sus mermadas facultades físicas.

Personaje por demás polémico, y la música de Django siempre ha sido discutida en su calidad por los expertos musicales; sin embargo, lo que es indudable es que la manaera en que interpretaba la guitarra el también conocido como el gitano de los dedos de oro tenía un swing irresistible llenos de acordes basados una lógica interpretativa asombrosamente atinada, además de mostrar una inventiva musical jocosamente extraordinaria.

La música del gitano de los dedos de oro siempre terminaba en sí misma y de una manera mágica, con la característica distitiva hacer coincidir el principio y el final de la exposición musical con las partes equivalentes de la audición: la melodía resultante creaba un agradable ambiente de complicidad con quien la escuchaba.

Django Reinhardt, además de ser un gran músico, tuvo la virtud -como pocos en la historia del jazz- de liderar con destreza un grupo de virtuosos que dieron muchos días de gloria a esta música.
En 1934, en compañía de su hermano Joseph, fundó con ocasión de un concierto en París, el grupo que se encargaría de difundir el jazz por centroeuropa en los años previos a la Segunda Guerra Mundial -el Quintette Du Hot Club de France- un combo formado por dos guitarras rítmicas, además de la solista, contrabajo y violín solista.
El violinista era Stéphane Grappelli(1908-1997), un parisino que rápidamente se convirtió en la otra gran estrella del pequeño grupo basado en la excelente afinidad y complicidad musical con Django.

En 1936 -apenas dos años después de la formación del quinteto- el grupo estaba perfectamente consolidado y en 1937 realizó sus primeras giras internacionales.
En muchas de ellas participaron grandes instrumentistas norteamericanos que se encargaron de dar lustre y categoría al quinteto francés: Benny Carter interpretando al saxofón alto, o Coleman Hawkins al frente del saxofón tenor, fueron los solistas más destacados que tocaron junto al gran Django Reinhardt.

Justo a la mitad de su exitosa gira artística fue cuando la Segunda Guerra Mundial les sorprendió mientras visitaban Londres, Reino Unido: el grupo regresó rápidamente a su patria, excepto Grappelli, quien prefirió radicar en la capital inglesa.

Mientras el resto de sus hermanos de etnia cultural gitana sufrió la persecución y su cruel encierro en los campos de concentración de la Alemania nazi, Django Reinhardt tuvo la suerte de ser el protegido de uno de los funcionarios de la administración del Führer, pues era un verdadero melómano del jazz y fiel admirador de su música.

Paradójicamente, Django Reinhardt y su música fueron, durante la ocupación nazi de París, uno de los símbolos culturales de la Resistencia Francesa y, junto con la extraordinaria cantante Edith Piaff, sus interpretaciones motivaron a las tropas a combatir a los alemanes pese a estar en serias desventajas militares.

La fama de Django era exagerada por el propio Reinhardt y muchas veces alardeaba de ella; tal vez por ello que su ensalzada capacidad interpretativa llamó la atención del mismísimo pianista, compositor, arreglista y director de Gran Orquesta, Duke Ellington, quien trajo al gitano de los dedos de oro a los Estados Unidos de América, siendo recibido con expectativas demasiado altas mientras el guitarrista arribó a tierras americanas creryéndose sus propios mitos.
Tal vez por ello los críticos se debaten sobre la verdadera trascendencia de su interpretación jazzística, pues muchos esperaron escuchar más de lo Django era capaz de hacer y no valoraron lo que realmente podía hacer, además de analizar adecuadamente lo que efectivamente aportó el gitano belga al jazz.

Pese a todo, Django Reinhardt dejó tras de sí una amplísima estela de seguidores incondicionales que lo consideran, sin duda alguna, el padre de todos los guitarristas europeos de jazz.
Desde Jaco Pastorius o John Mclaughlin, en el jazz moderno, a Jimmy Raney o Wes Montgomery, en el jazz tradicional, todos ellos coinciden en que éste gitano belga dio un vuelco espectacular a la música en Europa.

Django Reinhardt falleció de una repentina hemorragia cerebral el 16 de Mayo de 1953 en la localidad francesa de Fontainebleau: tenía apenas tenía 43 años y estaba preparando nuevo material discográfico.

La jocosa leyenda llena de mitos de Django lo mantienen vivo junto con sus casi 300 grabaciones extraordinarias, todo ello generándole una legión de férreos seguidores de su estilo: los gitanos Bireli Lagrene, Elios Ferré, o Christian Escoudé así como campesinos diletantes como René Thomas, Philip Catherine, Larry Coryell, o Jim Hall, todos ellos conformando una camada de virtuosos musicales única que han seguido el desarrollo y permanencia del estilo genuinamente creado por el multifacético gitano de los dedos de oro.

Otro buen ejemplo de la fascinación causada por los ecos fanfarronamente carismáticos de Django Reinhardt es la producción fílmica del actor y director estadounidense Woody Allen, quien le dedicó una de sus películas a dicho efecto legendario exageradamente construído alrededor del gitano de los dedos de oro: el filme de 1999 llamado "Acordes y Desacuerdos" (Sweet and Lowdown, también conocida en Latinoamérica como "El Gran Amante").

El genial e inventivo director estadounidense mezcló pasajes biográficos comprobables del gitano belga con las exageraciones construídas a su alrededor, creando un falso documental actuado con un inexistente y olvidado guitarrista fenomenal del jazz llamado Emmet Ray, quien supuestamente fue contemporáneo a Django en la década de los '30s.
En ésta obra de Woody, el ficticio Emmet admira y odia enfermizamente al mismo tiempo al real gitano de los dedos de oro y, junto con las excelentes actuaciones del elenco y el depurado acabado fílmico logrado por el director, se logró una producción fílmica tan convincentes que muchos melómanos y expertos musicales buscaron, inútilmente, las que serían las invaluables grabaciones de un supuesto infravalorado virtuoso musical.

Lo cierto es que, hasta la fecha, los expertos europeos consideran actualmente que el hueco dejado por Django Reinhardt en la guitarra de jazz europea todavía está sin ocupar, por lo que su leyenda llena de fanfarronerías carismáticas y virtuosismo de un jazz netamente europeo siguen vigentes.
Última actualización el Martes, 17 de Mayo de 2011 05:44