| | Antonio Lucio Vivaldi nació el 04 de Marzo de 1678 en Venecia, Italia, que en ése entonces era un feudo europeo independiente dedicado, desde hacía muchas generaciones, al comercio diverso de manera por demás exitosa.
Antonio fue un hijo de exitosos mercaderes y en su tiempo se le conoció ampliamente en su tiempo con el apodo de "Il Prete Rosso" ("el Cura Rojo"), ya que el descendiente de mercaderes era pelirrojo de piel muy blanca que en verano se abochornaba mucho, por lo que su piel se ponía colorada.
Antonio Vivaldi, además de ser comerciante, era un violinista profesional que tocaba en la Plaza de San Marco y siempre hallaba la manera de involucrarse en las producciones de ópera: éste mundo musical fue la base de la cultura musical exitosa de Vivaldi.
Vivaldi está considerado como uno de los precursores más antiguos de la música romántica, ya que componía en base a temas inspirados en el amor, lo cotidiano y la naturaleza, además de no ajustarse las estrictas reglas de composición de aquella época, pese a ser un tiempo dominado por el barroco musical, un periodo artístico lleno de complejas reglas de composición a seguir. |
Johann Sebastian Bach estuvo muy influenciado por los conciertos y arias de
Antonio Vivaldi e hizo arreglos de sus obras para ser interpretadas en instrumentos de teclado.
Pero una vez que arribó la época neoclásica, la mayoria de los músicos barrocos quedaron en el olvido y, en el caso particular de Vivaldi, se restringió a un recuerdo regional más o menos regular que, al llegar el Siglo XX, sus composiciones fueron sumamente exitosas en el melómano promedio.
Antonio Vivaldi fue el primogénito de 9 nueve descendientes del matrimonio de mercaderes (5 varones y 4 mujeres) y -conforme a una costumbre local heredada del medievalismo europeo- por el sólo hecho de ser primogénito, se le obligaba a estudiar para el sacerdocio católico.
En contra de su voluntad, el joven Vivaldi fue ordenado como cura en 1703; sin embargo, al poco tiempo después de ingresar formalmente a las filas clericales, Vivaldi dejó de oficiar misa pretextando reiteradamente una mala salud que no le permitía ejercer su oficio aunque, en realidad, prefería dedicarse a la composición.
Actualmente se sabe que "
el Cura Rojo", en realidad, si sufría complicaciones respiratorias severas, posiblemente consecuencias de padecer asma o angina de pecho en un tiempo en donde apenas la medicina moderna se esbozaba.
El padre Antonio,
Giovanni Battista, fue uno de tanto mercaderes exitosos de una Venecia que recién había perdido el monopolio comercial entre Europa y el Medio Oriente, pero que ahora la hermosa ciudad acuática se mostraba desde el Renacimiento como la primera ciudad turística y la primera ciudad realmente cosmopolita, por lo que las diversas manifestaciones artísticas pulularon a través de sus incontables canales, siendo la Plaza de San Marcos la primera plaza pública en donde los artistas exponían sus nuevas propuestas.
Pero
Giovanni Battista Vivaldi no sólo fue un mercader exitoso, también gustaba de las artes, especialmente de la música y fue un autodidacta del violín, actividad que ejercía en su tardes libres en la Plaza de San Marcos a lado de su pequeño primogénito, el pequeño Antonio, quien rápidamente aprendió a interpretar el violín de manera sobresaliente, al grado que padre e hijo se presentaban junto como un gran espectáculo vespertino en la turística plaza veneciana.
Don Giovanni era barbero de profesión, exitoso mercader y músico autodidacto por afición y ésta afición lo llevó -en 1685- a ser parte del Conjunto Orquestal de la Basílica de San Marcos, lugar donde el pequeño Antonio depuró su talento como violinista al acompañar a su padre y, poco después, aprendió formalmente composición.
Por testimonios indirectos relativamente confiables, se sabe que padre e hijo actuaron juntos en público y sus interpretaciones musicales fueron muy exitosas, sobresaliendo el pequeño Antonio por su habilidad de crear bellas melodías muy pegajosas que evocaban diversos estados de ánimo.
Existe un testimonio de un turista alemán (Johan Friedrich Armand von Uffenbach) que, al conocer a
Antonio Vivaldi visitando la Plaza de San Marcos, escribió en su diario: "
Vivaldi interpretaba un solo al que había añadido una cadenza que realmente me asustó, porque aquella forma de tocar nunca se había visto ni podía ser: ¡puso sus dedos a una distancia del puente de solamente una brizna, sin dejar sitio para el arco!".
El pequeño Antonio no tardó en ganarse la sólida reputación como violinista y, si bien físicamente no era muy agraciado por su extrema blanqura epitelial (casi albina, según algunas anécdotas) que lo aborchornaban demasiado en los días soleados, su virtuosismo musical sedujo a varios diletantes adinerados y aristócratas que, uno a uno, fueron sus mecenas financieros para difundir sus posteriores composiciones.
En aquellos días, había una institución singular, típicamente veneciana: los
orfanatos musicales, una serie de instituciones de caridad católica que competían entre ellas creando academias musicales para ganar el mejor mecenazgo aristocrático para subsistir cómodamente.
Por supuesto, había hospicios que tenían academias musicales muy buenas y, evidentemente, se cotizaban mucho para poder ser parte de éstas organizaciones musicales; pero en 1700,
Antonio Vivaldi ya era un seminarista con mucha experiencia tanto en la interpretación del violín como en composición: sólo era esperar que su aprendizaje sacerdotal terminase adecuadamente y, cumpliendo éste requisito laboral indispensable, solicitar ser integrante de algunas de las más prestigiadas academias musicales de los orfanatos venecianos.