| | Leopold Anthony (o Antoni, como a veces firmaba) Stokowski, nació el 18 de Abril de 1882 en Londres, Inglaterra, Reino Unido.
Leopold fue el único hijo de un matrimonio polaco-irlandés: fue bautizado por la fé católica con el nombre del abuelo, quien dejó huérfano a los 49 años de edad a su padre Józef Stokowski. Su madre de origen irlandés, Annie Marion Stokowska, fue quien lo alentó desde muy pequeño en la Música.
Aún existe una controversia por la fecha de nacimiento de Leopold Stokowski (existen documentos que indican que nació en 1887 o, inclusive, en 1889) pero lo seguro es que fue Leopold el primer director de orquesta filarmónica exitosamente popular en todo el mundo occidental y también fue el director que realmente acercó la música de concierto a las masas populares.
Mucho del éxito de la difusión de la música clásica dirigida por Stokowski en el mercado comercial se debió a los espectaculares arreglos sinfónicas de melodías famosas de compositores famosos tanto en Europa como en E.U.A.; de hecho, las limitaciones de fidelidad de los acetatos de la primera mitad del Siglo XX fueron ampliamente superados por la excelsa grandielocuencia sonora exigida por Leopold en todas las orquestas que dirigió. |
Pero no sólo fueron los extraordinarios arreglos sinfónicos de diversas obras clásicas lo que dieron la fama inmortal a
Leopold Stokowski: el sonido logrado por el director frente a las orquestas que dirigió es, hasta la fecha, inimitable: tenía un peculiar oído y don de acomodar a los elementos de la orquesta en los lugares adecuados según la acústica de la sala de conciertos y, por lo general, ajustaba a discreción las proporciones de la orquesta según la composición a interpretar.
En todo caso, independientemente de la música interpretada y la acústica del foro, Leopold lograba un sonido sinfónico poderoso y grandielocuente, al cual se le señaló como "
Sonido Stokowski": como dirigió exitosamente a la
Orquesta de Philadelphia por décadas, también se le conoció como el fundador del "
Sonido Philadelphia", un estilo sonoro muy peculiar que se prolongó aún años de después de heredar la estafeta directiva a su otrora alumno suyo, el director estadounidense
Eugene Ormandy, cuya continuidad sinfónica le dió un prestigio mundial a la agrupación de Philadelphia que aún perdura.
Stokowski fue, también, uno de los músicos
serios que más coqueteó exitosamente con la publicidad de su tiempo en una era donde la sociedad occidental aún arrastraba muchos prejuicios anquilosados.
Y sorprende que, pese a ser un hombre sumamente sociable, famoso y amante de los reflectores de las revistas de espectáculos, realmente tan poco se sepa poco de su vida personal pese a ser un hombre exitoso de constante vida pública.
Por ejemplo, sobresale que Leopold que, pese a sus 3 matrimonios, casi nada se sabe de las razones reales por las cuáles se separó de sus familias cuando, conforme a los recuerdos de sus pocos amigos íntimos con quien compartió buena parte de su vida, sus relaciones conyugales y familiares en cada uno de sus matrimonios eran muy estables y afables.
Primero, un soñador Stokowski -quien buscaba afanosamente crear un espectáculo audiovisual exitoso para las masas- se casó con la pianista
Olga Samaroff (matrimonio que duró de 1911 a 1923; ambos gestaron una hija quien, a su vez, le dió 4 nietos): Olga fue clave para aterrizar las ideas sonoras de Leopold, a quien apoyó en todos sus proyectos.
Luego, inexplicablemente, el director volvió a casarse ahora con la artista
Evangeline Love Brewster Johnson (heredera del empresario fundador de
Johnson & Johnson) y su matrimonio duró de 1926 a 1937, gestando 2 hijas más en el momento de mayor gloria escénica del arreglista y director.
Finalmente, un maduro y prestigiado director orquestal se casó por tercera (y última vez) con la afamada diseñadora de modas y actriz
Gloria Vanderbilt: el matrimonio duró de 1945 a 1955, cuando Stokowski era un director de orquesta más solicitado en los conciertos de gala en todo el mundo occidental.
Con Gloria, Leopold gestó a 2 varones.
Todas las hijas, hijos y nietos de Leopold resultantes en sus 3 matrimonios recuerdan a un padre amoroso, y cada una de sus 3 esposas también le recuerdan como un esposo afable, educado y cortés pero, para todos quienes lo conocieron, coinciden en algo: su verdadera y única pasión era la Música y la priorizaba, invariablemente, aún sobre sus responsabilidades familiares.
Tal vez motivado a satisfacer completamente ésa pasión por la Música, Stokowski prefirió terminar abruptamente cada uno de sus matrimonios y, finalmente, rechazar relación conyugal alguna por el resto de su vida: una decisión hecha justo cuando estaba en un constante peregrinar entre dos continentes por un sinfín de compromisos musicales a llevarlos a cabo a toda costa con varias orquestas que él mismo creó y financió con sus propios recursos a lo largo de su longeva vida.
Y Leopold era un profesional obsesivo: por ello no debiera extrañarnos que, seguramente, percibió a sus responsabilidades maritales y familiares más como una ancla que como un apoyo moral práctico que le ayudara a ejercer su profesión.
Lo único cierto es que las verdaderas razones de las inexplicables rupturas familiares hechas por Leopold en cada uno de sus estables matrimonios se las llevó a la tumba.
Leopold Stokowski formalizó sus estudios musicales en el prestigiado Royal College of Music londinense y los secretos de la conducción y la sonoridad las aprendió, principalmente, de sus maestros
Hubert Parry y
Charles Stanford.
Poco después, Leopold estudió en el Queen's College de Oxford y en prestigiadas instituciones musicales de París, Berlín y München.
Stokowski debutó como director de orquesta en la capital francesa en 1908 y, al año siguiente, en su natal Londres; antes, sólo había trabajado como organista y director de coros.
Si bien su debut como director fue bastante aclamada en París (sobre todo por sus inusuales arreglos orquestales con los que aderezó algunos momentos de las partituras interpretadas), en su natal Londres dichos arreglos fueron criticados severamente por los críticos, quienes los señalaron de ser "
innecesariamente ruidosos".
Y mientras la crítica londinense no aprobaba éstos "
incipientes y momentáneos arreglos orquestales ensordecedores", representantes de la Orquesta Sinfónica de Cincinnati, E.U.A, le propusieron la vacante director tras su debut parisina y escuchar atentamente la reafirmación de su estilo de dirección en Londres.
Stokowski aceptó la vacante sin pensarlo dos veces y, al arribar a la ciudad estadounidense, corroboró total carta abierta para ajustar la sonorización de la orquesta: de inmediato, Leopold comenzó sus audaces cambios personales y reprogramó la temporada anual con música contemporánea.
Sus innovaciones no sólo definieron la vida musical de la ciudad sino que inició, con los años, toda una nueva escuela de dirección orquestal en Occidente.
Leopold trabajó arduamente con la Orquesta de Cincinnati hasta 1912, cuando inició una legendaria carrera musical de casi 25 años al frente de la
Orquesta de Philadelphia, siendo la única constante de su vida la experimentación sonora, una actividad que lo inmortalizaría como arreglista y director sinfónico.