| | Giuseppe Fortunino Francesco Verdi es, sin duda, el compositor italiano de ópera del siglo XIX más exitoso de su tiempo y el más conocido a nivel mundial.
Junto con sus compatriotas Gioachino Rossini, Giacomo Puccini y el alemán Richard Wagner, Verdi es uno de los más importantes revolucionarios y renovadores del bel canto desde su aparición del Renacimiento hasta la actualidad.
Y es que sus obras más emblemáticas y reinterpretadas en toda temporada operística mundial -como la popular trilogía "Rigoletto" (1851), "La Traviata" (1853) e "Il Trovatore" (1853)- no sólo son musicalmente revolucionarias en todo sentido: son, además, extraordinariamente famosas por su enorme repertorio de pegajosas melodías y canciones fáciles de recordar, tan sencillas que son fácilmente tarareables con un simple silbido.
Giuseppe Verdi nació el 10 de Octubre de 1813 en Roncole, ducado de Parma (actual norte de Italia) y que era entonces parte de una inestable Francia que pasaba de la monarquía a la anarquía ciudadana para luego regresar a la monarquía con fallidas pausas republicanas.
Desde la caída del Imperio Romano en el Siglo VI D.C., la península itálica se dividió en diversos feudos hasta reformarse en varios ducados comercialmente muy exitosos e influyentes en el Viejo Continente, pero aquellos Príncipes nunca lograron cimentar un concepto de Estado Italiano y Nación en toda la península; peor aún, su administración feudal dejaba muy rezagada a la península en pleno ascenso comercial de la Revolución Industrial surgida a finales del Siglo XVII. |
Si bien los ducados italianos fueron la cuna fidedigna del Renacimiento socio-cultural, artístico y económico, sus profundos y complejos intereses políticos-comerciales impidieron que la península se integrara a la Europa post-Ilustración como su solo país, por el contrario, fue presa de alianzas y conquistas de otras monarquías vecinas.
Pero, a mediados del Siglo XIX, movimientos socio-culturales nacionalistas surgieron en toda Italia, siendo varias de las arias y oberturas de las óperas
verdianas una especie de himnos de unificación política y refuerzo nacional a crear un Estado Italiano duradero dispuesto a buscarse un lugar justo en la Europa victoriana.
Difícil saber el grado de empatía que realmente tuvo
Giuseppe Verdi con los principales movimientos nacionalistas italianos del Siglo XIX pues, pese a la expresiva alegría emanada en varias arias y coros de sus óperas, en realidad, el compositor parmesano no expresaba sus pensamientos y sentimientos ni a sus familiares, refugiándose mejor con una personalidad reservada y educada, como si buscara no tener problema con sus prójimos a toda costa.
Lo cierto es que, sin proponérselo tácitamente, oberturas, marchas y coros -como el famosisimo "
Va Pensiero" cantado por los judíos esclavizados por los babilonios en la ópera "
Nabuco"- fueron el himno emancipador de la unión nacionalista compartida por los ducados italianos para crear un solo país independiente y plenamente reconocido en el Viejo Continente.
Tras crearse el Himno Nacional del nuevo Estado italiano, aún la canción coral "
Va Pensiero" sigue siendo una especie de segundo himno nacional no oficial usado, por ejemplo, en eventos deportivos mundiales como los Juegos Olímpicos y las Copas internacionales y europeas de Fútbol.
Poco se sabe de la niñez de
Giuseppe Verdi: nació en el seno de una familia muy humilde y, en algún momento dado, detectaron un talento musical único en Giuseppe, a quien enviaron a estudiar con
Ferdinando Provesi para luego convertirse, desde niño, en el principal organista clerical de la región.
Luego, Verdi fue presentado a
Antonio Barezzi, un comerciante de Busseto muy influyente en la región norte de la actual Italia y que era famoso por ser un apasionado y exigente diletante musical.
Desde niño, Giuseppe se hizo en el organista estelar de la Iglesia de su pueblo natal y, al escucharlo Don Barezzi, el influyente comerciante se convenció por completo de que Verdi realmente era un superdotado musical.
Fue tal la impresión de Don Barezzi que ahorró lo más que pudo para enviarlo Conservatorio Musical de Milán en 1832.
Pero, por increíble que nos parezca ahora, sus propios compatriotas no hallaron talento alguno en Verdi y, consecuentemente al humillante sinodal al que fue sometido, le negaron el acceso al prestigiado Conservatorio, lo que marcó a Giuseppe para siempre.
Desde entonces una persona muy reservada pero, al mismo, tiempo, muy receptiva y decidida.
Incrédulo por la negativa injustificada del conservatorio musical milanés, Don Barezzi envió a Verdi con un amigo suyo sumamente influyente en el medio musical de los ducados italianos,
Vincenzo Lavigna, quien le explicó académicamente al joven Giuseppe toda la Historia musical de la península itálica, así como en presentarle la obra representativa de los principales compositores registrados en los reinos que luego conformarían la actual Alemania.
En 1836,
Giuseppe Verdi fue nombrado Maestro de Música de Busseto y en ése mismo año contrajo matrimonio con la hija de su tutor,
Margherita Barezzi.
Al inicio de su carrera musical, Verdi realizó obra orquestal que, oficialmente, se ha perdido toda porque el propio compositor se avergonzó de ella y quemó toda partitura, pero los esbozos sobrevivientes de aquel inicio musical denotan una gran influencia de su predecesor operístico
Gioacchino Rossini (1792-1868) y de algunos compositores alemanes, como
Johann Sebastian Bach (1685-1750).
Resalta que Verdi se interesara tanto en Bach cuando, en aquel entonces, era, prácticamente, desconocido en casi toda Europa, irónicamente, en su propia tierra, quien apenas era redescubierto por otros compositores contemporáneos del parmesano, como
Félix Mendelshonn y
Robert Schumann.
Sin embargo, Verdi cambió por completo su estilo al escuchar la ópera "
Norma" del malogrado compositor siciliano
Vincenzo Bellini en 1831.
Musicalmente, "
Norma" sobresale de las óperas de su tiempo por sus inusuales melodías largas, dramáticas, de gran ornamentación orquestal e intensamente emocionales.
Tal vez, Bellini debió ser el siguiente sucesor revolucionario de las obras Rossini en el
Bel Canto mediterráneo, pero su temprana muerte -
23/Septiembre/1835, justo cuando había hallado un fórmula primigénea de arte dramático- le impidió su potecial leyenda y reconocimiento musical hasta décadas después cuando, precisamente, un consagrado Verdi confesó pública y reiteradamente que la última obra de Bellini fue la que le indicó claramente el camino de la renovación operística.
La estafeta que tomó
Giuseppe Verdi de lás últimas óperas de
Vicenzo Bellini lo convirtió, más allá del debate del potencial nacionalista de sus obras, en un auténtico revolucionario de la ópera, especialmente en su expresión lírica sin traicionar los rasgos más característicos del
Bel Canto italiano -sobre todo en lo concerniente al tipo de escritura vocal- pero logrando, a la vez, una escenificación musical más realista y opuesta a toda convención idealista al que estaba acostumbrado el público desde el Siglo XVI hasta entonces.
Más alla de la incuestionable calidad musical innovadora de la impresionante obra del compositor parmesano, buena parte del éxito de sus obras se debió al oportuno estreno de cada una de ellas en los momentos clave de las revoluciones nacionalistas de la península itálica.