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Dedicatoria a casi 70 millones de muertos
Escrito por Administrator   
D             E             D             I             C             A             T             O             R             I             A             S
Esta dedicatoria es para muchas personas, de hecho, para casi 70 millones de seres humanos, personas como tú, como yo, como cada uno de nosotros, que no deben ser olvidados nunca, porque lo que causó su trágico deceso NO debe volver a repetirse JAMÁS.

Hace 70 años, el 01 de Septiembre de 1939, la Alemania Nazi atacó militarmente, en relampagueante manera, a Polonia. Pocos días después, el Reino Unido y Francia le declaran, por segunda vez, la guerra a Alemania, a una Alemania gobernada por un esquizofrénico llamado Adolf Hitler, que fue electo democráticamente por un confundido y rencoroso pueblo alemán.
El conflicto se salió de control y el mapa mundial vió como una enorme mancha roja con una cruz gamada negra inversa, la bandera nazi, cubrió mortalmente a toda Europa, al paso que la ciencia y la tecnología se desarrollaban apresuradamente para crear armas de destrucción masiva.

Una mancha roja en mapa geográfico de aquellos días, tan roja como la sangre de casi 70 millones de personas que murieron bajo el paso de las tropas militares de todos los bandos, que fallecieron bajo la sombra mortal de aviones que lanzaron sus estruendosas bombas, de lo que se ahogaron en mares de sangre y gasolina en el Atlántico, en el Mediterráneo y en el Pacífico Sur.

Juego macabro de alianzas y traiciones, el horror dominó al mundo entre 1939 a 1945. Para ello, se creó una retórica filosófica para justificar el exterminio del hermano sólo por ser diferente, una retórica política para justificar la venganza, una retórica que se retorció hasta que se quebrantó buscando, inútilmente, no reconocer los propios errores y achacárselos a desconocidos.

Generaciones enteras mandadas al matadero más cruel diseñado por el hombre, generaciones enteras que fueron violadas sexualmente, generaciones humilladas, martirizadas, despedazadas miembro a miembro en estruendosas explosiones, carne descompuesta en vida al probar nuevos químicos, cuerpos puestos a prueba en el uso de nuevas armas.
Generaciones de inocentes e ingenuos que murieron de hambre o devorados por el canibalismo ocultado tanto por vencedores como por perdedores.
Generaciones exterminadas en paredones de fusilamiento, en cámaras de gases venenosos o quemados en hornos.
Generaciones que las hicieron cenizas, tantos cremados hubo que enegrecieron las lluvias veraniegas, que oscurecieron las nieves invernales.
Generaciones cuyas carnes y huesos fueron macabras macetas para que las pocas flores primaverales que intentaron, vanamente, llenar con su dulce aroma una atmósfera que olía a pólvora, a gasolina quemada, a metano de la carne podrida y prados quemados.

La administración de éste sitio dedica no una, sino algunas composiciones musicales para recordar a todas la víctimas del mayor suicido masivo de la humanidad: los que murieron en la Segunda Guerra Mundial.
Desde Europa, recorremos un mapa imaginario teñido de rojo ensangrentado, que pasa funesto por el norte de África, luego al lejano Oriente e Indochina, hasta llegar al extenso Pacífico Sur, su sangre diluída en los bosques, en las arenas de playas, desiertos, ríos y oceános; para todos ellos se les dedica éste tributo musical.

NO OLVIDEMOS.

Casi 70 millones de muertos que aún, hasta la fecha, se siguen encontrando cadáveres de desconocidos en fosas comunes en Europa y Asia al ir creciendo las ciudades.

Cerca de 23 millones de personas que vivieron entre la frontera de la Alemania Nazi y de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) murieron entre la invasión militar de exterminio nazi y de la hambruna consecuente al ser abandonados por ineptos mandatarios soviéticos que no supieron detener al enemigo.

La enormes planicies rusas fueron extensos Campos de la Muerte, un horrible rompecabezas de huesos regados entre rifles desgastados, entre tanques partidos en pedazos, entre aviones que cayeron en el olvido o que no alcanzaron a despegar para defender la invasión de la locura.

A ellos, a los granjeros y obreros rusos que soñaron que el paraíso se haría realidad aplicando el socialismo, pero que fueron sometidos bajo la bota del stalinismo, a todos ellos, la admnistración les dedica "El Campo de los Muertos" compuesta por un otrora compatriota soviético suyo, Sergei Prokofiev.

"El Campo de los Muertos, de la Cantata para Mezzosoprano y Orquesta "Alexandr Nevsky", Op.78" (1938)
Compuesta por Sergei Prokofiev
Interpretan: Elena Obraztsova, mezzosoprano.
Claudio Abbado al frente de la Orquesta Sinfónica de Londres (Deutsche Grammophon, 1980).
NUNCA OLVIDEMOS.

Cerca de 6 millones de judíos fueron masacrados de las maneras más crueles y diversas en prisiones campestres en valles rodeados de bosques y flores.

Nunca antes la humanidad había usado su creatividad para moldear infiernos tan espantosos, en darle al horror una presencia en gritos desesperados, en gritos silenciosos, en manifestarlo como el dolor incontenible.

Y con ellos, varios millones más los acompañaron por el sólo hecho de ser catalogados paranoicamente como seres inferiores por un grupo selecto de intelectuales y políticos rencorosos de baja autoestima, colmados de intolerancia.

Gitanos, polacos, partisanos, habitantes de las zonas eslavas y balcánicas (húngaros, rumanos, serbios, croatas, macedonios y varios más), todos ellos vieron truncada su vida y la de sus familias de manera violenta y cruel.

Gente humilde y pacífica que vivían lejos de la frontera alemana y ajenos de los pensamientos obtusos de intolerantes e ignorantes al mando de un gobierno sediento de venganza; todos ellos que inesperadamente fueron tomados prisioneros, a quienes con sus cuerpos experimentaron nuevos venenos, todo ellos quienes fueron torturados diariamente y luego masacrados en trabajos forzados, ahorcados, fusilados, pateados hasta machacarlos, los que fueron enviados aún vivos a los hornos y ahogados en cámaras de gases mortales.

Inocentes que deben ser recordados, nombres de prisiones macabras que no deben olvidarse y jamás edificarse. A ellos, quienes murieron de la manera más dolorosa, se le dedica "Recuerdos" y "Auschwitz-Birkenau" compuesta por el estadounidense John Williams para el filme que mejor muestra los claros-oscuros del Holocauto, "La Lista de Schlinder".

"Auschwitz-Birkenau, extracto de la banda sonora "La Lista de Schlinder"" (1993)

"Recuerdos, extracto de la banda sonora "La Lista de Schlinder"" (1993)
Ambas, compuestas por John Williams
Interpretan: Itzhak Perlman, violín solista.
John Williams al frente de la Orquesta Sinfónica de Boston.

LAMENTABLEMENTE, RECORDAREMOS SIEMPRE.

Tras años de confusión y heridas nunca sanadas, no hubo más alternativa que enfrentar a la locura con ráfagas metalizadas que cercaron mortalmente al enemigo entre explosiones y relámpagos letales.

Grises balas metálicas en cielos azules, lluvias negras, olas espesas y rojas. Morir defendiendo, morir atacando, morir esperanzado que de éste infierno no vuelva repetirse, porque nuestros hijos y sus descendientes no deben recorrer caminos llenos de huesos, ¡ellos no deben andar por senderos de cenizas!

Hombres y mujeres que murieron bajo la metralla, por el estruendo de las bombas, por el mortal aliento dragonesco del lanzallamas, por atómicos y efímeros amaneceres de soles creados por hombres llenos de odio cuyo candor quemaba y enfermaba.

No olvidar un mundo atrincherado, sobreviviendo entre el terror y el odio, que buscó un lugar bajo el Sol para vivir como hermanos reconciliados y no como monstruos paridos por la ira.

A todos aquellos que ofrendaron su vida para que éste doloroso episiodio humano no se olvide, para todos y cada uno de ellos, una misa de descanso, una Misa de Requiem, un "Requiem de Guerra" como la escrita por el inglés Benjamin Britten años después de finalizar la más horrible conflagración humana.

¡Nunca más, olvidadiza humanidad!... ¡NUNCA MÁS!
Requiem de Guerra para Soprano, Tenor, Barítono, Coros y Orquesta, Op.66 (1962)
(Extractos)
Requiem aeternam dona eis Domine / What passing-bells for these who die as cattle? / Dies Irae, dies ilia / Bugles sang, saddening the evening air
Lacrimosa dies ilia / Move into the Sun
Agnus dei
Let us sleep now... In Paradisum

Compuesta por Benjamin Britten
Interpretan:
Galina Vishnevskaya, soprano.
Peter Pears, tenor
Dietrich Fischer-Dieskau, barítono
The Bach Choir
Highgate School Choir
Simon Preston, órgano
Benjamin Britten al frente de la Orquesta Sinfónica de Londres y el Ensamble Melos
(The Decca Records, 1963).

Última actualización el Viernes, 04 de Septiembre de 2009 23:04
 
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