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La Consagración de la Primavera PDF Imprimir E-mail
Escrito por Agustigula   
Indice del artículo
La Consagración de la Primavera
Escuchar El Sacrificio de la Primavera
La creativa versión de Walt Disney al Rito Primaveral
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El Stravinsky responsable de la polémica
El 29 de Mayo de 1913, en el Teatro de los Campos Eliseos de París, Francia, bajo la batuta de Pierre Monteux, se estrena una obra musical que sería el parteaguas más importante en la evolución del clasicismo al sonido contemporáneo de la historia musical: "El Sacrificio de la Primavera".

En una de las butacas cercana a una salida lateral del teatro, en una fila intermedia de la locación, el compositor ruso Igor Stravinsky estaba sentado, vestido discretamente, como cualquier asistente al estreno de ballet cuyo título era, por demás, sugerente: "La Consagración de la Primavera: Imágenes de la Rusia pagana".

Según Igor, se mimetizó en la audiencia para escuchar de primera fuente las opiniones de su obra, pero hay quienes aseguran que era un pretexto para ausentarse del estrado principal por temor a dirigir personalmente su obra frente a la orquesta, pues intuía que su revolucionaria obra no sería bien acogida.



Y así fue: desde las primeras notas musicales del oboe, la gente cuchicheó su desagrado, pues la atonalidad era algo prácticamente inusual en las composiciones clásicas (las únicas referencias previas fueron el cuarto movimiento de la Serenata de Cuerdas apodada "Una Broma Musical" de Wolfgang Amadeus Mozart y el quinto movimiento de la "Sinfonía Fantástica" de Héctor Berlioz, ambas obras ya olvidadas en los repertorios de las salas de concierto desde hacía décadas atrás).

En aquel concierto histórico, el prestigiado compositor francés, Camille Saint-Saëns, asistió al polémico estreno. El compositor francés, quien se ufanaba de ser en ésos años el mejor y más depurado compositor y pianista en toda Europa, no soportó ni siquiera el primer tercio de la controvertida obra y salió, según dicen, muy molesto y tapándose los oídos. La leyenda dice que Saint-Saëns se salió maldiciendo pestes desde la primera nota que resoplaba del oboe al iniciar la obra, pero Stravinsky atenúa la versión diciendo que ésa historia era una exageración desdeñable y que, en realidad, se salió en el intermedio de la interpretación cuando el caos de la intolerancia de la audiencia se crispaba al entrar la policía.

Lo cierto es que, a medida que se consumía la primera parte de la interpretación del ballet, la audiencia se molestaba más y más, al grado que varios asistentes se levantaron de sus asientos y maldecían a la composición, otros más, simplemente abandonaron el teatro exigiendo la devolución del costo del boleto, pues se sentían timados. Los más jóvenes exigían a los veteranos más tolerancia y que permitiesen finalizar el ballet, pero los ánimos se caldearon demasiado y durante el intermedio (que se postergó demasiado por que los bailarines no se animaban a salir a interpretar la segunda parte del ballet, por temor que la audiencia los linchara) las autoridades del Teatro se vieron en la penosa necesidad de llamar a la policia para evitar un pademonio violento.

En tanto, callado, Igor escuchaba las maldiciones de la audiencia y se tragó su rabia y orgullo, llorando en silencio, totalmente impotente por aplacar a la audiencia y pedirle paciencia y tolerancia para escuchar su nueva propuesta musical.

El concepto contemporáneo del ballet ruso era coordinado por el empresario y visionario del ballet Sergei Diaghilev, amigo de Igor y salió a escena durante el caótico el intermedio intentando aplacar los ánimos, pero fue un esfuerzo en vano. En tanto, Igor salió corriendo hacia las bambalinas del teatro entre empujones y macanazos que la policia francesa propinaba a los más violentos en la audiencia y que mantenían caldeados los ánimos en el teatro. Stravinsky llegó atropelladamente a los camerinos con su abrigo hecho jirones.
Y ahí encontró al coreógrafo del ballet, Vaslav Nijinsky, totalmente anodadado por el caos, intentando controlar a los bailarines que estaban aterrados de volver a salir a escena. Luego ambos se miraron y Nijinsky lo culpó por proponer una obra atonal e imposible de bailar. Pronto llegó Diaghilev y los calmó, dicéndoles: "El éscándalo es precisamente lo que buscamos" y éste caótico estreno hizo, más tarde, que la audiencia colmara las salas de concierto para escuchar a la controvertida obra y así se motivó la curiosidad por conocer las nuevas propuestas musicales que ya no recurría a las enseñanzas musicales clásicas.

Entre abucheos, maldiciones, gritoneos y empujones policiacos que violentamente aplacaban a la enfurecida audiencia, la interpretación escénica terminó aparatosamente y, tanto la orquesta como los integrantes del ballet, salieron corriendo del teatro por temor a un linchamiento masivo.

La prensa, al día siguiente, fue devastadora con Stravinsky, más que con la coreografía de Nijinsky y la propuesta de Diaghilev. Pero toda una nueva generación de exploradores musicales siguieron el atrevimiento musical propuesto por Stravinsky, naciendo una generación experimental que cimentarían la música contemporánea; aunque Stravinsky, tras la traumática experiencia, nunca más propondría una composición musical tan radicalmente innovadora como su "rito primaveral".

Si bien sus obras posteriores se consideran contemporáneas, ya no expresan la escencia tribal, tan atonal y radicalmente innovadora que tiene desde el primer acorde el oboe de la obra basada en los ritos de una Rusia pagana. Fue tal la mala fama de la "Consagración" que, cuando la Rusia Zarista cayó ante la revolución soviética, Stravinsky fue considerado un músico excesivamente radical y se exilió en los E.U.A., lugar donde fue recibido como héroe por las nuevas escuelas de música contemporánea. Años después, Stravinsky adquiría la nacionalidad estadounidense y moriría en Beverly Hills, California, siendo recordado (y odiado, según los gustos musicales) como un extraordinario revolucionario musical, aunque ya nunca más exploró aquellos horizontes musicales radicales de su "rito primaveral", ni siquiera en el país de su exilio.

La "Consagración de la Primavera" se estrenó en E.U.A. en 1924, aunque ya no se incluyó la coreografía del ballet. Se hicieron seis programas de interpretación, no sin protestas aisladas por los puristas clásicos en el auditorio, pero no llegó a gestar las trifulcas como la que hubo en su estreno parisino.
La coreografía original de Nijinsky quedó en el olvido y actualmente se interpreta usando la coreografía de los ingleses Pina Bausch y Sir Kenneth MacMillan, hecha también en 1924, para el estreno en teatros londinenses.
Si bien Nijinsky y Stravinsky siguieron trabajando juntos en coreografías de ballet después del estrepitoso estreno del "rito primaveral", ya no se hicieron propuesta contemporáneas intensas.

En 1913, poco después del estreno parisino, "La Consagración de la Primavera" fue transcrita a una fantasía musical a interpretarse a "cuatro manos" (usando dos pianos, cada uno con su intérprete), a sugerencia de los compañeros de escuela de Stravinsky. Se interpretó, con mucha discreción, con Igor y el compositor francés Claude Debussy. La edición pianística del "rito" salió a la luz hasta 1921, una vez terminada la Primera Guerra Mundial cuando Europa se recuperaba de la hecatombre militar que inició en 1914. Un programa pianístico se interpretó en Londres, Reino Unido, bajo permiso imperial, que incluía trascripciones musicales de escenas del ballet "Petrushka" en 1915. Éste programa se reinterpretó en el Reino Unido en 1918.

La obra original empezó a gestarse desde 1910, cuando Stravinsky visualizaba una fantasía orquestal para acompañar una recreación de una danza ritual supuesta a partir de los hallazgos del arqueólogo e investigador folklorista Nikolai Roerich en la Europa eslava prehistórica. En aquellos días, cuando Roerich le proponía Stravinsky musicalizar su teoría ritual, Igor componía su Suite de Ballet "El Pájaro de Fuego" que ya entonces sonaba bastante contemporánea, pues era un trabajo coordinado por Serge Diaghilev, un innovador del ballet contemporáneo y, para poder musicalizar las danzas contemporáneas propuestas con Diaghilev, Stravinsky rompía con los esquemas clásicos enseñados desde generaciones atrás. Mientras Igor componía para otro ballet contemporáneo de Diaghilev, "Petrushka", revivió la propuesta de Reorich, pero ahora ya había evolucionado con recrear un rito pagano de las leyendas rusas que hablaban de una tribu que recibía a la primavera obligando a una doncella a bailar hasta que muriese por cansancio. Así, "El Sacrificio de la Primavera" sería una reedición de la leyenda rusa antes de profesar el cristianismo ortodoxo, pero acorde a los descubrimientos arqueológicos y danzas tribales imaginados por Roerich.

Stravinsky se entusiasmó con la idea de representar el primitivismo humano y su música se apegó a las estructuras básicas y atonales con las que la música, en algún momento dado, pudo haber nacido. Stravinsky se refería a su "rito primaveral" como "nuestro niño", en referencia a la inocencia salvaje intrínseca que tanto el ballet como la música se iban gestando mutuamente.

En retrospectiva, la composición de Igor Stravinsky fue totalmente revolucionaria, demasiado avanzada para su tiempo y, por lo tanto, fue una obra agresivamente incomprendida por una audiencia acostumbrada a escuchar generaciones de clasicismo en diversas presentaciones, pero composiciones totalmente apegadas a la melodía tonal y a las técnicas clásicas de composición. Si ésa composición se hubiese hecho en los 70's del Siglo XX usando una orquesta, instrumentos de rock y sintetizadores Moog no hubiese transcendido mucho con respecto a las extensas interpretaciones de los rockeros progresivos de inicios de aquella década, pero lo que intentó Stravinsky a inicios del Siglo XX no solo era revolucionario en su concepto, sino revolucionario en la exploración de sonidos con los instrumentos musicales existentes.

Músicos experimentales geniales, como el rockero Frank Zappa o el minimalista Phillip Glass, o rockeros progresivos como Emerson, Lake & Palmer y Yes reconocen que "La Consagración de la Primavera" es una obra única que, junto con el rock & roll, el blues y el jazz, los motivaron a componer las piezas musicales magistrales que han quedado grabadas para la posteridad.
Última actualización el Domingo, 05 de Junio de 2011 13:31