Entre 1971 y 1973,
Mike Oldfield comenzaba a ordenar las ideas musicales que más tarde formarían parte de su inmortal obra maestra y su sello inimitable en la música mundial "
Tubular Bells".
Usando una grabadora de cuatro pistas -dos pistas que iban en un sentido y dos en el otro- que le prestó
Kevin Ayers, el virtuoso guitarrista descubrió que si cubría el cabezal de borrado con un pequeño trocito de cartón podía grabar en cuatro pistas.
De esta forma podría empezar a grabar las ideas necesarias para realizar su sueño: crear una sinfonía, similar a las composiciones de gran escala para orquesta con diferentes movimientos que se podían encontrar en muchas obras de música clásica.
Con la grabadora de Ayers,
Mike Oldfield entró a su dormitorio de la casa compartida con los otros miembros del grupo, y las ideas para su nuevo trabajo lentamente empezaron a tomar forma.
Ya metido en faena, Mike se empeñó en tocar todos los instrumentos él mismo, pues creyó que no le sería difícil con su don natural el poder dominar casi cualquier instrumento; desde el glockenspiel al piano de cola, la guitarra clásica, el órgano Farfisa... ¡lo que fuera!
Mientras Mike seguía trabajando con
Kevin Ayers, el multinstrumentista ayudaba, además, en las grabaciones que se hacían en los ya famosos estudios Abbey Road londinenses.
Pronto descubrió Mike que el estudio tenía un almacén repleto de todo tipo de instrumentos, así que se las arreglaba para llegar más temprano y, mientras los demás llegaban, el creativo y audaz músico experimentaba con todos ésos instrumentos, incorporando nuevos sonidos y texturas a sus ideas musicales.
Ensimismado en su trabajo, Mike Oldfield se propuso plasmar todas las profundas emociones que estaba experimentando por aquella época en su música. De cualquier modo, habría que preguntarse si el estado mental de Mike le hubiera permitido aguantar la presión de trabajar con otras personas por mucho más tiempo, sobre todo teniendo en cuenta que aquel que estaba haciendo sería un trabajo que se iría convirtiendo gradualmente en un vehículo para descargar sus emociones más profundas y con las que más le estaba costando vivir. Después de crear una pequeña maqueta, empezó a recorrer todas las discográficas tratando de convencer a alguien para que apoyara su proyecto.
Todos le respondieron con un rotundo NO al desarrollo de su propuesta, diciendo que aquello no era comercial y que, si la obra llegara a editarse, nadie lo compraría. Ninguna productora musical se atrevía a grabar un disco de sólo dos canciones cercanas a los 25 minutos cada una exponiendo una música que no era pop, ni folk o siquiera algo similar al rock de vanguardia de su época. | | | |
Obviamente, Mike se desanimó mucho pues había puesto toda su fe en aquella improvisada maqueta, pero finalmente no desistiría.
Después de haber compuesto la introducción hipnótica -un tema que formaría parte principal de su obra magna después de desarrollarlo-
Mike Oldfield seguiría acordándose de aquella melodía ahora celebérrima:
¡Si tan solo hubiera podido grabarlo, editarlo y promocionarlo! El magnífico ambiente que reinaba en el estudio y la actitud de Newman y Heyworth le dio a Mike la oportunidad de grabar una maqueta mejor cimentada de sus ideas musicales.
A los dos músicos les encantó y Heyworth y Newman emprendieron una campaña de persuasión a Branson para que editara el proyecto musical, solicitándole que les dejara el estudio durante algún tiempo para grabarlo profesionalmente.
De entrada, parecía que aquel momento de proponerlo no era el apropiado y el proyecto esperó un poco a la llegada de
Simon Draper que se uniría a Branson.
Draper, además, poseía una cadena de tiendas de discos que, al cabo de unos cuantos años, terminaron por crear el emporio discográfico
Virgin Records.
Simon Draper tenía un amplio conocimiento musical y cuando escuchó las ideas de
Mike Oldfield, inmediatamente se entusiasmó.
Mike continuó desarrollando y refinando sus ideas a las que ahora podía dar un nombre -"
Tubular Bells"- aunque en principio se propusieron seriamente los nombres de "
Breakfast in Bed" (Desayuno en la cama) y "
Opus 1".
Draper se enfrascó en un largo debate con los estudios de grabación y las disqueras sucursales, desanimando nuevamente a Mike y, cuando casi había perdido las esperanzas de realizar su sueño, Draper le consiguió una semana de tiempo de estudio en "
The Manor".
Una amplia selección de instrumentos fue llevado al estudio y Mike comenzó a trabajar muy entusiasmado, pero bajo mucha presión, y durante ésa semana ajetreada se grabó algo más de la primera parte; el resto de la obra se grabó durante sesiones repartidas a lo largo de los siguientes meses.